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POESÍA

Mobirise

ANTOLOGÍA PRIMITIVA

Luis Herrera

"Lo regamos, lo podamos,
lo alimentamos y le dimos sol.
Aun así, torcido creció el manzano."

MÁS ALLA DE LA VACUIDAD

Más allá de la vacuidad
y las imágenes impermanentes.
Sus emociones ilusorias 
van de un libro a otro
en el extremo de la sala
revoloteando como una polilla.
Él riega las plantas.
Es otoño.
Las hojas caen.
Las niñas duermen.

RECOGIENDO LOS TROZOS DEL JARRÓN

Recogiendo los trozos del jarrón
me encuentro tirado en el suelo.
Dicen que los japoneses pegan las roturas con oro
porque muestran la historia, la experiencia.
Deben ser mitos de google,
de gurúes afiebrados, pero el proceso se llama:
Kintsugi.
Las piezas están tiradas por la casa.
Algunas piezas ya no se encuentran más,
hechas polvo se esparcieron o volaron por la ventana.
Algunas partes ya no encajan
y cuando logro armar la estructura general
hay varios forados que dejan entrar la luz.
El jarrón original contenía agua, pienso,
este jarrón roto deja entrar la luz.

RAÍZ

Extraño Talca.
Pero una Talca que no encontraría en Talca.
La de Vergara caminando desde la ex Boulevard
a la casa.
La de los libros Mitzy.
La de los completos sin salsa americana.
La de mi mamá y sus sopaipillas
y la de mi papá trayendo el diario todos los días.
La Talca de un árbol retorcido en la alameda
entre 8 y 9 oriente que en mi última visita
descubrí habían talado los brutos.
La de los mote con huesillos con la Roxana.
La del 243912 y las llamadas a escondidas
o la de los baby fútbol con el Guille, el David,
el Carlos Guatón.
La punta del cerro de la virgen
y un pitazo de marihuana con el Banana.
Extraño Talca pero Vergara ya no está en Talca.
Ya no soy de Talca
y ya nunca seré de ninguna parte.
Mi papá se ha vuelto un Lolo.
Mi madre muerta
Mi madre muerta                           Mi madre muerta

De Precipicio Adentro
(2020)

*

JUAN SOTO POBLETE, EL OBRERO

Dentro de lo mucho que se ha tomado la
constructora en abrir las anchas alamedas
por donde caminará el hombre libre para 
construir una sociedad mejor, Juan Soto
Poblete se viste de fosforescencias amarillas
o naranjas, de acuerdo a la cantidad de
polvo que le entre por los pulmones.
La cantidad de polvo está supeditada al aire
El aire está supeditado al movimiento de
los árboles
para los antiguos el viento nace de las copas de los árboles
de las copas una a una se puede identificar
el hígado apolillado de Juan Soto.
Porque Juan Soto empina el codo, aunque
para él eso no significa un mal, salvo
cuando su hija lo mira a los ojos y sus ojos
inyectados en sangre en la mona imperecedera
de los domingos que ya no se consagran
a Dios, porque Dios ignora a quiénes
lo consagran.
Eso sí lo sabe Juan Soto Poblete, el obrero.
Cuando matraca el taladro en el concreto
obsoleto, se levanta un polvillo plomizo
que se arraiga huérfano en los alvéolos, y se
osmosita hacia la sangre y gracias al circuito
se aloja en el cerebro recreando hermosas
visiones de derrumbes y torres cayendo en
efecto dominó o en pisos cerrándose uno
sobre otro como un acordeón.
¿Cómo suenan los concretos pulverizados
en el cerebro?
¿Cómo crujen los huesos entre el piso 1 y 9
o entre el 7 y el 3?
¿Qué música se destripa en caída libre?
Juan Soto Poblete conoce las respuestas y
no escatima en palabras
salvo a la hora de la colación:
ahí, como a los perros rabiosos, mejor ni
acercarse

EN ALGÚN PUNTO DE LA CIUDAD SE HA PERDIDO LEÓN BRICEÑO

"Me moriré en París con aguacero
un día del cual ya tengo el recuerdo. 
Me moriré en París –y no me corro-
Tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. "
César Vallejo 

En algún punto de la ciudad se ha perdido
León Briceño.
Nadie llora su ausencia.
No ha dejado carta, no ha dejado nota,
a nadie avisó lo que haría con su vida. 

Sus padres, tan cansados y viejos
como tan cansados y viejos están los estandartes soviéticos,
Han vendido la poca ropa de León Briceño
y sus libros que no fueron canjeados por
Best Sellers
han ido a caer en manos de familiares
analfabetos
o en lo más rojo del fuego en un asado de
domingo. 

Sus padres, tan resquebrajados y desmotivados
como tan resquebrajados y desmotivados
están los viejos estandartes soviéticos,
han perdido las esperanzas en su primogénito
perdido
y ya no creen ni en hijos pródigos
ni en Dostoievski diciendo que el delincuente
siempre vuelve a la escena del crimen.
De vez en cuando la madre arregla un lugar
más en la mesa
de vez en cuando creen ver en el nieto
el motivo que hará que León Briceño regrese
por su propia cuenta.
A veces parece ser más útil
arrancar un par de hojas de la libreta matrimonial
y limpiarse por fin de lo que queda de tristeza. 

En alguna punta de la ciudad ha desaparecido
León Briceño. 

Por algún tiempo,
Los amigos visitaron las bibliotecas donde
pasaba horas:
creyeron ver un vestigio de su sombra
en ciertos versos de Pablo de Rokha.
Creyeron verlo en esa novela que fue,
es y será, para y por siempre
la gran Biblia y la perdición de todos los
errantes poetas
mediocres valientes sublimes que pueblan
el cinturón marginal,
la atadura de todos los que día a día por el
mundo se hunden
se hunden
y se hunden
pero no mueren. 

Para la mayoría
León Briceño no fue más que una línea en
el registro civil
una sombra pardusca sobre las paredes
una de esas cabezas azotadas en el limbo
profundo
en el limbo hermético lúcido de todos los
que día a día
por el mundo se hunden
se hunden
y se hunden
pero no mueren. 

Por cierto ángulo filoso de la ciudad debe
andar León Briceño.
No ha dejado carta, no ha dejado notas,
nadie advirtió lo que planeaba hacer con
su vida.
Por alguna esquina debe estar doblando en
este instante
por cierta carretera gris debe ir respirando
humedad
por cierta carretera oscura se debe estar
hundiendo
por cierta carretera oscura debe ir dejando
huellas
como revancha por todas esas huellas
que quiso y no pudo dejar en lo bestial
incierto, indefectiblemente falaz
de este lado del mundo
el lado purulento de nuestro mundo
el lado injusto de nuestro mundo
el lado monstruoso de nuestro mundo.

De Obreros
(2021)

**

Mobirise
SOBRE MONK

Dicen que Monk abandonó todo el éxito
todo el dinero del mundo
toda la gloria, toda la fama,
todo el aplauso y las portadas
todo el cariño, el reconocimiento,
los discos y los amigos,
cuando le propusieron que le diera un toque Monk
a un disco de los Beatles.
Dicen que los Beatles abandonaron todo el éxito
todo el dinero del mundo
toda la gloria, toda la fama,
todo el aplauso y las portadas
todo el cariño, el reconocimiento,
los discos y los amigos,
cuando Monk dijo que no.

I

El cerdo le toma la pata a la cerda
& espera TV tiempo con la sonata de Mozart
en el momento más interesante de la jornada.

II

-Pequeños cerditos, déjenme entrar
-Ni lo sueñes lobo malo
-Entonces soplaré y soplaré.
Cacerías entre las ruinas de la plaza de armas.

III

Hay que matar al cerdo del día después.

IV

Se abrirán las grandes alamedas
Por donde destriparemos al cerdo
Para construir una sociedad mejor.

V

Hay que matar al cerdo
& a todos los guardias con sueldo mínimo
que hacen bien su trabajo;
hay que devorar al cerdo
antes que Saturno devore a sus hijos;
hay que abrirle el pescuezo al cerdo
antes que llegue a pedir limosna
a la puerta del Banco Estado;
hay que matar al cerdo
antes que Tyler Durden le dispare entre los
ojos
al último oso panda que no se quiso reproducir;
hay que matar al cerdo
antes que Pablo de Rokha lo mate primero &
nos siga metiendo el dedo en la yaga, gritándonos
a rajadiablos ese fracaso de todos los
mundos que no es más que todos los cerdos
hambrientos que pueblan los chiqueros de la
democracia
moderna;
hay que matar al cerdo
que se abre de patas ante la muralla china
roja de sangre & no de comunismo;
hay que matar al cerdo
cuando se levanta por las mañanas
para seguir siendo un cerdo,
trabajar como un cerdo,
comer como un cerdo,
mear como un cerdo,
lamer botas como un cerdo,
dejar huellas como un cerdo,
que vuelve a dormir como un cerdo
sin saber dónde han estado sus pequeños omnívoros
metralleta en mano
planeando la nueva matanza general
de los Columbine o los colegios de la Pintana;
hay que matar al cerdo
antes que la Santa Iglesia Católica lo capture
& le ponga sotana
lo ponga a rezar aves y padres nuestros;
hay que matar al cerdo,
así de simple
antes que nos devore como cáscaras
de sandía o melones
o trozos de manzanas podridas;
antes que nos desate los oídos &
nos amarre los pulmones,
antes de los autos chinos de 1 millón 200
& antes que olvidemos cómo fornicar
y preservar la especie,
& nos convirtamos todos en hijos cerdos
del chiquero de las urnas
madre paridora de todas las triquinosis
hay que matar al cerdo
hay que matar al cerdo
hay que matar al cerdo

De Fantasías animadas de ayer y hoy 
(2022)

***
Luis Herrera (1981). Escritor y lingüista. Ha publicado libros y artículos en las áreas de la educación, la literatura y la lingüística. Actualmente vive en Las Cruces. El título Antología primitiva fue publicado por la editorial Una temporada en Isla Negra.
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