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POESÍA 

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Fotografía Andrés Castellanos

La última cena de los buitres. La poesía y el canto en la obra de Isma Rivera

Texto y selección de Diego Muñoz Cortés

El 2018 crucé caminos con Isma Rivera. Su nombre se deslizó entre los posibles invitados musicales a un homenaje a Pablo de Rokha que, por esos años, organizamos como Abstemios & Ascetas. Como era amigo de un buen amigo, conseguí su correo y le escribí para hacerle llegar la invitación al tributo. La que aceptó sin dudar y de muy grata manera.

Llegado el día del encuentro, 17 de octubre, fecha del natalicio de De Rokha, Rivera asombró con la declamación de versiones musicalizadas de algunos poemas del escritor licantenino con un dominio y técnica envidiable, especialmente para quienes hemos intentado recitar en voz alta la compleja versificación presente en la obra rokhiana. También —y aquí dejo los rodeos— adelantó algunas de las canciones que compondrían La última cena de los buitres, disco publicado el 2019 en la colección Cuerda Vocal del Sello Precario, que compila propuestas que cruzan música y poesía.

En la presentación, acompañado en la guitarra por el músico y poeta Juan Morel, Rivera dejó entrever influencias (o traspasos) del folklore, el spoken word, la literatura, el rap, el teatro y el punk, mixeados de una manera balanceada y original, sin caer en los pastiches que he visto en intentos del mismo tipo. 

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Portada de La última cena de los buitres (Sello precario, 2019)

Un par de meses después, interesado en su trabajo, asistí al lanzamiento del disco, el que se realizó en enero del 2019 en el anfiteatro del Museo de Bellas Artes. Esta vez la puesta en escena se ejecutó con formación musical completa más algunos invitados que realzaron el carácter teatral y político de la propuesta, constituyéndose como un concierto multidisciplinar.

Al entrar al anfiteatro, lo primero que pude ver fue un largo mesón montado al centro del escenario. Sobre él, a modo de bacanal, habían dispuesto uvas, vino y otros manjares que iban siendo digeridos por el poeta y los músicos. De fondo, un arreglo floral mortuorio de la bandera de Chile, simbolismo que se explica en las palabras del mismo Rivera: “La última cena de los buitres siempre fue concebida como un velorio para la clase explotadora. Una especie de sentencia al modelo neoliberal”.

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La última cena de los buitres, concierto Anfiteatro Bellas Artes. Fotografías de Armadillo
Por mi parte, pasmado por la potencia escénica y musical desplegadas, no dejaba de pensar en el jhator o entierro celestial, ritual mortuorio tibetano en el que se entregan los cadáveres a los buitres que habitan en las montañas para ser devorados. Pero, para el caso, el asunto se tornaba sacrílego, ya que lo velado era el sistema y los espectadores, quisiéramos o no, oficiábamos de deudos. Los parientes que lo hemos alimentado y dejado crecer por décadas con la indiferencia propia de nuestro siglo, o como dirá el poeta en la canción Impostores sustitutos“Qué pasará cuando no tengas/ la mano que te hace el pan/ la que a tus hijos enseña
mientras vas a trabajar”.

Más entrados en el turbulento cierre del 2019, en pleno estallido social, tuve la posibilidad de comprobar que el arte de Rivera no tenía reparo alguno en pasar al plano de la acción y, contrario a quienes plantean que la poesía solo se concreta en el poema, trasladó su escritura a la calle. Durante meses, junto a su compañera de vida, la actriz y activista feminista Maritza Farías, se les pudo ver sosteniendo un enorme lienzo negro que contenía la siguiente pregunta:

¿Se puede hacer una fiesta escondiendo
a los muertos bajo la alfombra?

Cierro el escrito con la interrogante desplegada.



Diego Muñoz Cortés, Santiago, 11 de septiembre del 2020



Selección de La última cena de la buitres

IMPOSTORES SUSTITUTOS 


Mientras maquillas tu imagen
y estudias cada palabra que dirás
cada nueva falsedad
cada verdad por ocultar
aquí comienza a gestarse el ocaso
de tu dominio empresarial.

Mientras otros trabajan la tierra
que tu mesa de alimentos llenará
sin una gota de sudor
sin propio mérito, cabrón
aquí empezamos a darnos cuenta
de lo hay tras esa piel.

Qué pasará cuando no tengas
la mano que te hace el pan
la que a tu hijos enseña
mientras vas a trabajar.
Cuando el sudor entienda que de él
depende la libertad.

Qué pasará cuando las monedas
sea lo que tienes para comer
se astillarán tus dientes
masticando sangrará tu paladar
y un sabor metálico en la garganta
ahogará tu grito.

Son impostores sustitutos
es política de papel
y están gozando
pasándolo bien
están gozando de poder. 


LA ÚLTIMA CENA DE LOS BUITRES


Dile a la muerte que sentado la espero
con el humo compañía en los rincones
con los ojos negras chispas
con las manos fuego negro.

Dile a la muerte que dios no viene al baile
con su banquete preparado hambre viene
con el ciego inmasticable
con la sed de la carroña.

Dile a la muerte que no hay hijos del miedo
que se vista con sus nombres, dile puntual
que prepare mueca triste
con el llanto piedra en mano.

Dile a la muerte que bailando la espero
con el sudor de traje en la piel desnuda
con la sangre hecha jirones
con la tinta de mis cuerpos.

Será el descuelgue de los sin nombre
será el roncar de los gritos
caudal del que rió la rabia y arrasó el camino.

Pies descalzos en el precipicio, como cabras
seremos el riesgo que habita en el risco. 

SIN IMPORTAR CUÁN GRANDE SEA LA BANDERA


Sin importar cuán grande sea
la bandera
jamás podrá cubrir su propio charco
de sangre. 


 PERDÓN


A los árboles no les interesa el significado del
canto de los pájaros ni a las olas 
el horadar de las piedras. 

Nada hay sobre el polvo de la madera o
bajo el sonido de mis palabras
que detenga la humedad de la muerte prematura. 

Las sombras seguirán atadas a sus cuerpos
esperando la lluvia que les devuelva su brillo. 


A MÍ TAMBIÉN ME DUELE CHILE


A mí también me duele Chile
su sombra neoliberal proyectada
en televisores cavernas, sus universidades 
moldeadoras de mano de obra intelectual 
sus ropas tendidas
esperando al tiempo. 

A mí también me duele Chile
mi patriotismo cuando el fútbol y no más 
mi desconfianza policiática 
oculta tras el polvo de moneda 
mi insomnio ideológico 
cultivado en memorias ajenas
mis oídos incrédulos. 

A mí también me duele Chile
tu absoluta falta 
de médula conducta
tu palabra voluble
en intolerancia gráfica
y geográfica
tu pliegue tensado
por polos morales
marchitos.

*******

Ismael Rivera L. (1986) Poeta, cantor y editor. Ha publicado los poemarios Rincones (Chancacazo, 2010) ,Desbautízame (Oxímoron, 2015) y Tizne (Cerrojo Ediciones, 2019). El disco La última cena de los buitres pertenece a la colección Cuerda Vocal del Sello precario. Links a Instagram y Spotify.


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