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POESÍA

Mobirise

Herida de Santiago

Poemas y fotografías de Giselle Valenzuela Mujica

EL RUIDO


El ruido el ruido el ruido
las bocinas los frenazos el ruido
los gritos de las borrachas los mendigos locos
el ruido las pisadas de la vecina de arriba
el arrastre de los muebles la mala música
los rugidos de los machos sus motos
las peleas callejeras el ruido los petardos
las marchas los aceleradores pisados al máximo los desfiles
los bomberos las ambulancias los pacos
el ruido las puertas de las micros el ruido
los karaokes las teles las fiestas
las alarmas los aparatos electrónicos
los catres golpeando las paredes en la madrugada
los carburadores las turbinas los tubos de escape
las cajas de cambio sus problemas de enganche
los asaltos los insultos las parejas sonsacándose verdades
los pterodáctilos chillando en picada
la vibración de los vidrios los portazos
las radios de los autos un bombo idéntico en doppler
las cortinas metálicas el ruido las cargas y descargas el ruido
las javas de cocacola y pilsen
el camión de la basura los vendedores ambulantes
las banshees pronosticando la muerte
el latido en las sienes el zumbido tras los conciertos
el ruido la bulla el ajetreo el ruido los actos cívicos
los nazgûl en perfecta coreografía saliendo de La Moneda
el ruido sí el ruido el insoportable ruido

Pero la cordillera.


PROLETAS ILUSTRES


Todos saben que santiago es una mierda 
cambian su nombre haciendo alusión al asco que les produce
lo comentan en ascensores y salas de espera
el smog los tacos el metro las filas
los teléfonos públicos fuera de servicio
los cajeros automáticos con billetes de una única denominación
las bandadas de micros de un mismo recorrido cada cuarenta minutos
los arreglos parche las calles mal hechas.

De tanto en tanto alguien habla desde el barro
convirtiéndose en el proleta ilustre
valiente por su fotografía de la pobla y lo precario
se gana por un rato ser la voz del pueblo
describiendo hojalaterías y barracas
colchones sucios en los baldíos
ampolletas de cables retorcidos en carnicerías hediondas
almacenes galpones potreros
ñoqueros en veredas encharcadas
transformando lo feo en algo romántico
exportable para el turista en busca de lo pintoresco
postal sudaca posando junto a un borracho
en el carrito de sopaipas con aceite quemado
la ñora que preparó esa cazuela tan rica
en su cocina de paredes de cholguán
celebrando la mugre como algo super choriflai
colgándole el título de cultura guachaca
que de repente es lo más cool del mundo
pero anda a preguntarle qué significa
en su respuesta no encontrarás nunca
alusión a Hunneus ni siquiera a Parra
mucho menos la palabra precariedad hambre o frío
te dirá auténtico real popular
mientras tú traduces mentalmente pobreza
y reivindica la miseria como un patrimonio
herida de guerra que lo hace más choro
metido en una ciudad que le conviene para ello
inmutable incuestionable invivible
perpetuando su propio caldo de cultivo
elogiando la mierda que día a día nos asquea.

Mobirise
DESESPERADOS GRITAN BAJO LA LLUVIA


Ahí llegó la lluvia
la pronosticada
la temida
algunos días lloviendo
de forma más o menos constante
algunas pausas algunos claros
las nubes en luces y sombras
sin truenos ni vendavales sólo lluvia
agua que cae a veces fuerte
por momentos una garúa o gotas tímidas.

Todos los noticieros hablan de ella
nadie queda indiferente
los de a pie farfullan por mojarse
horror
los autos no llegarán a tiempo a ninguna parte
tragedia
cierran los colegios no se trabaja
la pintura no se seca
los libros se ondulan
el café no está listo nunca
ha llovido más de un día seguido
en cualquier momento pasa Noé saludando
desde su arca modelo siglo XXI.

Las poblaciones se anegan de barro
en algunas comunas se corta el agua
mi amiga tuvo que mojarse los calcetines
cruzando la calle convertida en río
para llegar a su casa en Puente Alto
era eso o pagarle a los de los carritos
pero ellos sacaron las pasarelas
así que no merecían su propina
el mundo se viene abajo porque llovió
más de un día seguido
se mojan las camas con goteras absurdas
las municipalidades cubren los blocks con plástico
las teteras quedan con más cal que nunca
todo se vuelve líquido
las paredes la ropa la comida
el ánimo se licúa y se nos sale por los ojos
todo santiago llora porque llueve hace dos días
sólo la cordillera se viste de virgen silenciosa
mientras se baña el valle
y los transeúntes se arrancan mechones de pelo despavoridos
porque llueve y las sirenas del apocalipsis no han parado de sonar
el cielo se volvió rojo como en catástrofe radioactiva
hombre blanco consume más antidepresivos
camina pegado a las paredes
evitando al agua que puede lacerarle la piel
habla de fútbol para olvidar que está lloviendo
personas desesperadas corren y aúllan
alguien me agarra de los hombros
los ojos desorbitados
¡está lloviendo está lloviendo!
¡va a llover todo el fin de semana!
¡lo dijo la radio la tele el diario!
me grita enloquecido
y se aleja gimiendo
aturdido por la lluvia
que le cae por el rostro.


PICADAS


Comerse una hamburguesa colombiana
un viernes por la noche
a la salida del Club México

Pedir el pastel de jaiba de Don Nano
si es hora de almuerzo, cualquier día menos los lunes
o una paila marina si es invierno y de madrugada
en la marisquería Bahamondes del Mercado Central

Cantarle a Don Hugo dos camarón queso
nada más entrar a la Fuente Suiza
meterles un chorro de ají rojo
y zampárselas de pie en la barra del primer piso

Acompañar con una pilsen un chacarero del Torremolinos
almorzar unas pantrucas en La Parolaccia
unos callos a la madrileña en La Unión Chica
conversar un borgoña con Don Jorge
ahí, en la mesa que tiene la placa con su nombre
escucharlo hablar de Teófilo Cid
verlo regalar una servilleta a Carlos de Rokha
con su primera versión del poema de la manzana
salir abrazados a él
tambaleándonos
subirlo a uno de los tranvías que lo llevarán a Renaico
y caminar por Paseo Bulnes desierto
hasta que amanezca.

Mobirise

LA MARCHA


Las calles cortadas por pacos en moto
la Alameda sin autos de Plaza Italia a Los Héroes
un gentío con banderas y pancartas
batucadas gritos por megáfono monigotes
los vendedores de agua mineral 
cintillos de la última causa
artesanías stickers y challa

Salimos a encontrarla a la altura de San Francisco
el corazón henchido al ver la masa acercándose
nos unimos a ella como quien se lanza a un río
desde los balcones asoman cámaras y teléfonos
encapuchados sobre los paraderos son blanco de abucheos
todo discurre con esperanza
la fe puesta en la caminata masiva
de un grupo más o menos grande de gente.

Pero la verdadera marcha no es esta
aquí sólo estamos unos pocos haciendo poco
caminando y gritando no más que eso
el lunes despertaremos 
en el mismo mundo el mismo país
nuestros hijos no habrán pasado hambre
nuestros esposos no habrán dado la vida
nuestras mujeres no habrán sido torturadas.

Me detengo al borde del río humano
y entre los marchantes veo a los fantasmas
veo la verdadera marcha 
que va tomando cada vez más forma
veo a los tres mil seiscientos mineros asesinados en Iquique
a los millares de mapuches asesinados 
por los incas
por la corona española
por el estado chileno
por las multinacionales
veo a los desaparecidos
a los pocos políticos honestos 
asesinados por defender causas justas.

Ni usted ni yo estaremos en ese desfile
No habremos luchado por la justicia
No habremos gritado ni defendido nada
Habremos sido buenos ciudadanos
Con inútiles y pequeños actos de rebeldía esporádica.


ORTATUS


Si al entrar en su radio de acción
tiene la pantalla ya encendida
es que vas tarde al trabajo.

Marca el momento oficial
en que el corazón de la ciudad debe despertar y dormir
la hora para que todo comience a funcionar
una gran representación que descorre su telón
tras horas de preparativo
saluda irónicamente con dibujitos y publicidad
frases de aliento para el día que parte
colorida, luminosa, radiante
despierta intacta como el día anterior
sin fatiga ni demora
estará así toda la jornada
avisándote de los eventos que no puedes perderte
y el resto del tiempo
mostrando pelotudeces sin importancia
hasta la hora de salida de los trabajos
momento del taco y de la ira
las micros atiborradas de mano de obra usada
programada para creer que está bien
que el jornal que cava al sol o bajo la lluvia
merezca menos dinero por las mismas horas
te animará perversamente a seguir el paso
como un sórdido Ortatus que marca el pulso en la galera
desde amunátegui con la alameda
sin tomar partido abiertamente
haciéndose la simpática
mientras la mano de obra aturdida
corea consignas aprendidas de sus patrones
aquellos demonios
cuyo tamaño y poder
es proporcional a su libertad para cagarse a otros .

Una pantalla gigantesca y circular
plagada de lugares comunes que se ven hermosos
mientras la verdadera belleza
esa que espera en los paraderos y los semáforos
repite frases impensadas
con la lógica del mercado que nada tiene de digno
justificando la usura y la explotación
asumiéndola con el estoicismo
que da el creer que eso
los convierte en gente honesta.

Ortatus no convence a nadie
se limita a llevar el ritmo
mantener la moral de los remeros
lo suficientemente alta para que no paren
lo suficientemente baja para que no se rebelen
mientras el brillo de sus leds
hipnotizan a la zona más congestionada de la capital
como un radio magnético
en contra de la sublevación
hasta que ya estén todos en casa
y su relevo lo tome el estelar nocturno. .


HERIDA DE SANTIAGO


Morir ovillada en la cama
de esa herida que es santiago
hasta que mi sangre atraviese el colchón
el suelo de mi pieza que es el techo del vecino
el suelo del vecino que es el techo de las alcantarillas
y desde esas cloacas se vierta junto con la mugre
de toda esta ciudad embustera
hasta envenenarla por completo
y hacerla renacer
en color fuxia fosforescente
para que cualquier animal que ronde el espacio sideral
que sólo ven en el rango de los fuxias
crea que es comestible
y se intoxique en una diarrea cósmica
haciéndola desaparecer
de un modo bien indecoroso
que es lo que se merece.

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Giselle Valenzuela Mujica

Nací en Santiago de Chile, pero emigré a los 2 años con mi familia y estuve parte de mi vida de un lado a otro. Soy restauradora de arte y conservadora de patrimonio cultural. Empecé el poemario Herida de Santiago como una burla íntima a una ciudad con la que no me llevo bien, pero que me acompaña a donde vaya.

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